Indice de contenidos
No todos los peelings hacen lo mismo ni llegan a la misma profundidad. De hecho, bajo una palabra que usamos con bastante ligereza en belleza se esconden tratamientos muy diferentes. Desde una exfoliación superficial que devuelve luminosidad a la piel hasta procedimientos médicos mucho más intensos, pensados para tratar arrugas profundas, cicatrices o un fotoenvejecimiento acusado. Por eso, antes de decidir cuál puede encajar mejor, conviene conocer los distintos tipos de peeling facial y, sobre todo, entender que no se eligen únicamente en función del resultado que nos gustaría conseguir.
“El peeling no se recomienda al gusto del cliente, sino a partir de lo que la piel nos dicta en el diagnóstico. No existe una pauta universal”, explican las farmacéuticas Marta Barrero y Elena Ramos, expertas en dermocosmética, directoras de The Secret Lab y portavoces de Druni. Fototipo, sensibilidad, estado de la barrera cutánea, rutina cosmética e incluso nuestros hábitos diarios entran en juego antes de aplicar cualquier ácido.
¿Qué es un peeling facial?
Un peeling facial es un tratamiento de renovación cutánea que busca retirar, de manera controlada, parte de las capas superficiales de la piel para favorecer su regeneración. Dependiendo del producto empleado, su concentración y el tiempo de exposición, puede quedarse en la epidermis o penetrar en capas más profundas.
“Para entenderlo de forma muy gráfica, la diferencia radica en la ‘capa’ de la piel a la que logramos llegar con el ácido”, resumen las farmacéuticas.
Ese proceso de renovación explica por qué los peelings se utilizan para mejorar problemas tan distintos como una textura irregular, manchas, marcas de acné, poros visibles o signos de envejecimiento. Pero cuanto mayor es la profundidad, mayor es también la recuperación posterior y más estricta debe ser la supervisión profesional.
Tipos de peeling facial según su profundidad
Aquí encontramos la clasificación que probablemente resulte más familiar: superficial, medio y profundo.
El peeling superficial trabaja sobre la epidermis, es decir, la capa externa de la piel. “Utiliza ácidos como el glicólico a concentraciones moderadas, el salicílico o el mandélico. Su objetivo es retirar las células muertas, renovar la textura, mejorar la apariencia del poro y aportar un glow inmediato”, explican las expertas.
Es, además, el que exige menos recuperación. Puede aparecer cierto enrojecimiento durante las horas posteriores y una descamación muy ligera unos días después, pero suele permitir continuar con la rutina habitual. “En los centros de estética avanzada únicamente trabajamos los peelings superficiales”, añaden las directoras de The Secret Lab.
Un escalón por encima está el peeling medio, que alcanza capas más profundas y suele realizarse con concentraciones superiores o sustancias como el ácido tricloroacético, conocido como TCA. “Está indicado para arrugas moderadas, cicatrices de acné más marcadas y manchas solares persistentes”, cuentan las farmacéuticas.
Aquí ya no hablamos de una piel ligeramente sonrosada tras salir de la cabina. Durante la recuperación, “la piel se oscurece, se acartona y se pela de forma evidente durante unos siete o diez días”, cuentan. Por ello, la piel necesita cuidados muy específicos y una protección rigurosa frente al sol.
Y después encontramos el peeling profundo, que juega en otra liga. “Se trata de un procedimiento estrictamente médico-quirúrgico, ya que llega hasta la dermis reticular utilizando soluciones muy potentes como el fenol”, señalan las farmacéuticas.
Se reserva para casos de fotoenvejecimiento severo o flacidez muy marcada y requiere semanas de recuperación, con inflamación, cicatrización y cuidados intensivos. Las especialistas insisten en algo fundamental: “El peeling profundo en ningún caso puede realizarse sin supervisión médica”.
Tipos de peeling según la técnica aplicada
Aunque solemos asociar el término peeling directamente a los ácidos, existen distintas maneras de provocar esa renovación cutánea. Los peelings químicos recurren precisamente a sustancias capaces de exfoliar la piel de forma controlada, como los ácidos glicólico, salicílico, mandélico o TCA, dependiendo de la profundidad deseada.
También existen peelings realizados mediante procedimientos físicos o mecánicos, cuya finalidad igualmente pasa por eliminar capas superficiales y estimular la renovación. La técnica adecuada dependerá del objetivo que se quiera abordar y, especialmente, del estado de partida de la piel.
Por eso el diagnóstico vuelve a ser decisivo. “Lo primero que valoramos es el fototipo de piel: las pieles más oscuras tienen un riesgo más elevado de desarrollar hiperpigmentación postinflamatoria, por lo que en ellas somos mucho más cautas y optamos por ácidos específicos como el azelaico o el mandélico”, explican las expertas.
La barrera cutánea también manda. “Si una piel viene deshidratada, reactiva o con la barrera comprometida, primero restauramos y luego tratamos”, cuentan las farmacéuticas. A esto se suma el estilo de vida, la época del año o el uso previo de cosméticos como retinoides y otros exfoliantes.
Principales beneficios del peeling facial
Cuando está bien indicado, el peeling puede transformar especialmente la textura y la uniformidad del rostro. Las expertas hablan de “una auténtica metamorfosis en la calidad de la piel”: ayuda a unificar el tono, atenuar manchas, suavizar irregularidades, difuminar arrugas y mejorar la elasticidad.
Y hay un efecto que se percibe incluso antes de analizar cada pequeño signo frente al espejo: la luminosidad. “La piel vuelve a reflejar la luz de forma homogénea”, explican Barrero y Ramos.
Eso sí, conocer los tipos de peeling facial es solo el primer paso. Elegir correctamente la profundidad, el ácido y el momento para realizarlo es lo que marca la diferencia entre renovar la piel de forma eficaz y someterla a una agresión que no necesita. En este caso, más intensidad no significa necesariamente mejores resultados: significa, sencillamente, llegar más profundo.
Más artículos relacionados
↓ ↓ ↓ ↓ ↓
Preguntas frecuentes (FAQs)
↓ ↓ ↓ ↓ ↓
¿Qué es un peeling facial?
Un peeling facial es un tratamiento de renovación cutánea que busca retirar parte de las capas superficiales de la piel para favorecer su regeneración.
¿Cuáles son los tipos de peeling facial según su profundidad?
Existen tres tipos según su profundidad: superficial, medio y profundo, cada uno indicado para diferentes necesidades y con distintos tiempos de recuperación.
¿Qué tipos de peeling facial existen según la técnica aplicada?
Además de los peelings químicos con ácidos, también se pueden realizar peelings mediante procedimientos físicos o mecánicos, dependiendo del objetivo y estado de la piel.
¿Cuáles son los principales beneficios del peeling facial?
El peeling facial puede mejorar la textura, tono, manchas, arrugas y luminosidad de la piel, proporcionando una transformación en la calidad del rostro cuando está bien indicado.





