Indice de contenidos
Hay pieles que no están “secas” en el sentido clásico de la palabra, pero se sienten tirantes, incómodas, como si nada terminara de calmar esa sensación de deshidratación. Y muchas veces no es cuestión de sumar sérums sin parar, sino de mirar a la barrera cutánea, esa capa que, cuando está fuerte, mantiene el agua donde debe estar y hace que la piel se vea más elástica, jugosa y uniforme.
En ese mapa de ingredientes que ayudan a “sellar” sin saturar, el ácido octadecanoico (sí, suena técnico) juega un papel muy interesante. Sobre todo si buscas confort inmediato y una rutina que tenga sentido de principio a fin.
¿Qué es el ácido octadecanoico?

El ácido octadecanoico es más conocido por su nombre habitual: ácido esteárico. Y no es un recién llegado: lleva décadas formando parte de fórmulas cosméticas por una razón muy simple, funciona cuando lo que necesitas es suavidad y protección.
“Más conocido como ácido esteárico, es un ácido graso saturado de cadena larga que se encuentra de forma natural en las grasas animales y vegetales (como las mantecas de cacao o karité)», cuentan Marta Barrero y Elena Ramos, farmacéuticas, expertas en dermocosmética, directoras de The Secret Lab y portavoces de Druni.
En cosmética, es uno de los lípidos más utilizados por su poder emoliente y por su afinidad con la barrera cutánea, así como por su capacidad para dar estructura y textura a las fórmulas”, añaden las farmacéuticas.
Es decir, es uno de esos ingredientes de toda la vida que quizá no ves protagonizando titulares virales, pero está detrás de muchas cremas que reconfortan de verdad.
Propiedades y beneficios para la piel

Si tu piel pide pausa -menos estímulos-, más mimo el ácido octadecanoico suele ser un buen aliado porque actúa como emoliente: suaviza, aporta sensación de nutrición y ayuda a reforzar esa función barrera que evita que la piel pierda agua a lo largo del día.
“Tiene una excelente capacidad para suavizar, nutrir y reforzar la barrera cutánea, evitando la pérdida de agua transepidérmica. Además, ayuda a mejorar la textura de las fórmulas cosméticas y actúa como estabilizante, aportando una sensación de suavidad inmediata al tacto. Es ideal para pieles maduras, secas, deshidratadas o con la barrera alterada, ya que ayuda a reponer los aceites naturales de la piel”, añaden las expertas.
Aquí hay dos ideas clave que conviene guardar: la primera, que el ácido octadecanoico se asocia a la pérdida de agua transepidérmica (ese “se me escapa la hidratación” que no arregla ni el mejor ácido hialurónico si la barrera está tocada). La segunda, que además de tratar la piel, también hace algo muy importante en una crema: darle cuerpo, estabilidad y sensorialidad. Es decir, que muchas veces esa textura que notas “envolvente” no es casualidad.
Aplicaciones en cosmética y cuidado personal

El ácido octadecanoico no se encierra en un solo tipo de producto, y esa versatilidad explica por qué aparece una y otra vez en INCI’s de fórmulas que funcionan sin ruido. “Gracias a su versatilidad, podemos encontrarlo en cremas hidratantes, bálsamos, limpiadores y fórmulas reparadoras por su capacidad para sellar la piel sin obstruir los poros. También se utiliza en maquillajes y protectores solares por su buena compatibilidad con otros ingredientes”, dicen las farmacéuticas.
¿En qué se traduce esta rutina?
En una crema hidratante o un bálsamo, el ácido octadecanoico suele formar parte de ese “abrigo” que deja la piel cómoda y con menos tirantez, especialmente por la noche o en épocas de frío, cuando la barrera se resiente más.
En limpiadores, puede ayudar a que el gesto de limpieza no se convierta en una sensación de piel desnuda y tirante (esa que te obliga a correr a la crema). Y en maquillaje o protectores solares, aporta deslizamiento, mejora la aplicación y hace que la fórmula se sienta más uniforme, sin pelearse con otros ingredientes.
La clave está en no buscarlo como un ingrediente solista, sino como parte de una fórmula pensada para proteger y reforzar. Si tu piel está alterada, seca o madura, suele ser de los que encajan casi sin que tengas que cambiarlo todo.
Ácido octadecanoico en la nutrición

El nombre “ácido octadecanoico” suena a laboratorio, pero en realidad también está presente en la alimentación. “Más allá de la piel, este ácido graso es muy común en nuestra dieta y lo encontramos en alimentos con grasas saludables como el chocolate (manteca de cacao), aceite de coco y carnes», desvelan las expertas.
«A diferencia de otros ácidos grasos saturados, el ácido esteárico tiene un efecto neutro sobre los niveles de colesterol LDL, lo que lo hace «único» desde un punto de vista nutricional”, añaden.
Y aquí, de nuevo, la gracia está en la palabra “único”: dentro de los ácidos grasos saturados, el ácido esteárico se menciona por ese perfil más neutro en relación con LDL, algo que explica por qué aparece tanto en alimentos concretos (como la manteca de cacao) sin que eso signifique, automáticamente, que todo sea blanco o negro.
En resumen, si tu piel está en modo “necesito que me sellen”, el ácido octadecanoico es uno de esos ingredientes que trabajan en silencio, reforzando la función barrera, mejorando el confort y haciendo que la hidratación se quede donde tiene que quedarse: en la piel.
Más artículos relacionados
↓ ↓ ↓ ↓ ↓
Preguntas frecuentes (FAQs)
↓ ↓ ↓ ↓ ↓
¿Qué es el ácido octadecanoico en cosmética?
El ácido octadecanoico es más conocido como ácido esteárico, un ácido graso saturado que suaviza y protege la piel.
¿Cuáles son las propiedades y beneficios del ácido octadecanoico para la piel?
El ácido octadecanoico actúa como emoliente, suaviza, nutre, refuerza la barrera cutánea y evita la pérdida de agua transepidérmica.
¿En qué productos de cuidado personal se encuentra el ácido octadecanoico?
El ácido octadecanoico se encuentra en cremas hidratantes, bálsamos, limpiadores, maquillajes y protectores solares por su capacidad de sellar la piel sin obstruir poros.
¿Dónde más podemos encontrar el ácido octadecanoico fuera de la cosmética?
El ácido esteárico también se encuentra en alimentos como el chocolate, aceite de coco y carnes, siendo parte de una dieta balanceada.

