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Hay debates de bienestar que parecen nuevos, pero llevan años colándose en desayunos, sobremesas y tardes de oficina. Uno de ellos es el de la teína vs cafeína, una comparación que suele plantearse como si habláramos de dos sustancias distintas, con efectos totalmente diferentes en el cuerpo. Pero aquí viene el giro: no, no son enemigas ni primas lejanas. En realidad, la conversación interesante no está tanto en la molécula como en la bebida que la contiene, la cantidad que tomas y cómo responde tu organismo.
Si eres de las que cambia el café por té pensando que así evita el nerviosismo, o de las que no entiende por qué una taza le activa y otra le deja en paz, conviene poner orden. Porque sí, hay matices. Y conocerlos puede ayudarte a elegir mejor según tu ritmo de vida, tu sensibilidad a los estimulantes e incluso la hora del día.
¿Teína y cafeína son lo mismo?

Sí. Desde el punto de vista químico, teína y cafeína son la misma molécula. El nombre “teína” se ha usado tradicionalmente para referirse a la cafeína presente en el té, pero no implica que sea un compuesto diferente ni que actúe de una forma totalmente distinta por arte de magia. Lo que cambia no es tanto la sustancia como el contexto en el que se consume.
Y ese contexto importa mucho. El café suele aportar una dosis más alta de cafeína por taza y se toma, muchas veces, más rápido. El té, en cambio, contiene también otros compuestos naturales, como los polifenoles, y suele beberse de manera más pausada. Por eso muchas personas perciben el té como un estímulo más suave o sostenido, aunque la molécula estimulante siga siendo la misma.
Diferencias entre la cafeína y la teína

Más que hablar de una diferencia real entre cafeína y teína, lo correcto sería hablar de diferencias entre café y té. El café suele asociarse a un efecto más inmediato, más intenso y más evidente. El té, según la variedad y el tiempo de infusión, puede sentirse más ligero, aunque siga aportando cafeína.
También influye el tipo de bebida. No es lo mismo un café filtrado que un instantáneo, ni un té negro que uno verde o blanco. La preparación, el tiempo de infusionado y el tamaño de la taza modifican bastante la cantidad final de cafeína que llega a tu organismo. Así que, cuando alguien dice que “el té no le afecta”, muchas veces no se debe a que lleve teína y no cafeína, sino a que está tomando menos cantidad total.
Cantidades de cafeína en el café y el té

Aquí está una de las claves de verdad. Según referencias sanitarias habituales, una taza de té puede rondar en torno a 75 mg de cafeína, mientras que un café instantáneo puede situarse alrededor de 100 mg y uno filtrado cerca de 140 mg, aunque estas cifras cambian bastante según la preparación.
Es decir: si comparas una taza estándar de té con una de café, el café suele ganar en intensidad. Pero eso no significa que el té sea “inocente”. Cuatro tazas de té a lo largo del día también suman. Y bastante. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera que, en adultos sanos, dosis únicas de hasta 200 mg no plantean problemas de seguridad y que una ingesta habitual de hasta 400 mg al día tampoco suele generarlos en la población general adulta. En embarazadas, el límite de referencia baja a 200 mg diarios.
Beneficios de la teína y la cafeína

Bien utilizadas, la cafeína del café o del té puede ayudarte a sentirte más despierta, mejorar el estado de alerta y combatir esa sensación de niebla mental que aparece a primera hora o después de comer. Por eso sigue siendo uno de los estimulantes más consumidos del mundo.
Además, tanto el café como el té pueden formar parte de una dieta normal y equilibrada. El té aporta, además, compuestos antioxidantes como los polifenoles, y el café también se estudia por su contenido en sustancias bioactivas.
Efectos perjudiciales

Cuando te pasas, el cuerpo suele avisar rápido. Exceso de cafeína puede traducirse en nerviosismo, insomnio, palpitaciones, temblores, irritabilidad, acidez o dolor de cabeza, especialmente en personas sensibles o si se toma a última hora del día.
También hay personas a las que les empeora el reflujo, la ansiedad o algunos síntomas urinarios. Y no hace falta llegar a cantidades disparatadas para notarlo: hay quien con una sola taza por la tarde ya duerme peor. La clave no está solo en cuánto tomas, sino en cómo lo toleras tú.
¿Todos los tés llevan teína en su composición?

No todos. Los tés verdaderos -negro, verde, blanco, oolong- proceden de la planta Camellia sinensis y sí contienen cafeína. Pero muchas bebidas que solemos llamar “té” en el lenguaje cotidiano son en realidad infusiones: rooibos, manzanilla, poleo o mezclas de frutas y especias. Esas pueden no llevar cafeína o llevar cantidades muy bajas según el producto.
Por eso conviene mirar la etiqueta si tu objetivo es reducir estimulantes. “Natural” no siempre significa “sin cafeína”, e “infusión” no siempre equivale a “té”. Ahí está una de las confusiones más frecuentes.
¿Cuál es mejor para ti: teína o cafeína?

La respuesta más honesta es esta: ninguna es mejor por definición, porque hablamos de la misma sustancia. Lo que sí puede ser mejor para ti es elegir café o té según tu tolerancia, tu rutina y el momento del día. Si buscas un chute más rápido, el café suele encajar mejor. Si prefieres un estímulo más gradual o simplemente disfrutas de una bebida más ligera, el té puede ser tu opción.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
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¿Teína y cafeína son lo mismo?
Sí. Desde el punto de vista químico, teína y cafeína son la misma molécula.
¿Hay diferencias entre la cafeína y la teína?
Más que diferencias entre cafeína y teína, se trata de diferencias entre el café y el té.
¿Cuánta cafeína hay en el café y en el té?
Una taza estándar de té puede tener alrededor de 75 mg de cafeína, mientras que un café instantáneo puede llegar a 100 mg y uno filtrado a 140 mg, dependiendo de la preparación.
¿Todos los tés contienen teína?
No. Los tés verdaderos como negro, verde, blanco y oolong contienen cafeína, pero infusiones como rooibos, manzanilla o mezclas de frutas pueden ser libres de cafeína o tener cantidades muy bajas.