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Si tu piel se enciende con nada, te pica cuando pruebas un exfoliante “suave” o te has reconciliado con la idea de que los ácidos no son para ti… quizá te falta un nombre en el radar. El ácido lactobiónico es ese activo que está ganando protagonismo precisamente por lo que muchas pieles buscan hoy: eficacia, sí, pero sin drama. Hablamos de un exfoliante químico amable, de esos que mejoran la textura y la luminosidad sin provocar ningún tipo de enrojecimiento.
Y no es casualidad que se mencione tanto en rutinas para pieles sensibles. “El ácido lactobiónico pertenece a la familia de los Polihidroxiácidos (PHA). Podríamos decir que es el ‘primo suave’ de los famosos Alfa-hidroxiácidos (como el glicólico)”, explican Marta Barrero y Elena Ramos, farmacéuticas, expertas en dermocosmética, directoras de The Secret Lab y portavoces de Druni.
¿Qué es el ácido lactobiónico?

Para entender por qué el ácido lactobiónico se tolera tan bien, conviene ir al origen. “Se obtiene de la oxidación de la lactosa. Su gran diferencia química es su estructura molecular: tiene un tamaño molecular grande, lo que significa que penetra en la piel de forma mucho más lenta y controlada, evitando el ‘choque’ o la irritación que a veces provocan otros ácidos más agresivos”, detallan las farmacéutifcas.
Esa entrada pausada es, precisamente, lo que lo convierte en una buena puerta de entrada al “mundo ácidos” cuando tu piel no está para experimentos. En la práctica, significa que puede trabajar la renovación de la piel sin esa sensación de escozor o tirantez que muchas personas asocian a los exfoliantes químicos.
Propiedades del ácido lactobiónico sobre la piel

Lo interesante del ácido lactobiónico es que no se queda en una sola promesa. “Este activo es una joya multifunción por tres razones principales. Tiene una alta capacidad hidratante. Es fuertemente higroscópico, lo que significa que atrae y retiene el agua en la piel, creando una película hidratante en la superficie», cuentan las expertas.
«También tiene una potente acción antioxidante, por lo que combate los radicales libres (como la polución), previniendo el envejecimiento prematuro. Además, fortalece la barrera cutánea. A diferencia de otros exfoliantes que pueden adelgazar la piel, el lactobiónico ayuda a repararla”, añaden.
Ese trío —hidratación, antioxidantes y barrera— es justo lo que muchas pieles sensibles necesitan para volver a sentirse estables. Y por eso encaja tan bien cuando buscas luminosidad y piel más uniforme, pero no quieres pagar el precio de la irritación.
¿Qué es y para qué sirve el ácido lactobiónico?

Aquí viene la parte que más interesa en una rutina real y qué puedes esperar, sin falsas expectativas.
“Es un exfoliante químico muy suave y un tratamiento antiedad. Sirve para realizar una exfoliación suave sin pelado visible, eliminando células muertas para mejorar la luminosidad, mejorar la textura y el tono de la piel, inhibir la degradación del colágeno, ayudando a mantener la firmeza. Es ideal para usar después de procedimientos estéticos (como láser o peelings fuertes) gracias a su capacidad reparadora”, señalan Barrero y Ramos.
Esto significa que cuando la superficie está irregular, apagada o con sensación de “piel cansada”, el ácido lactobiónico puede ayudar a que la cara recupere ese aspecto más uniforme y jugoso sin necesidad de notar descamación.
¿Cómo se aplica el ácido lactobiónico?

En cosmética, tan importante como el qué es el cómo. Y aquí el ácido lactobiónico vuelve a jugar a favor de las rutinas reales.
“Gracias a su suavidad, es muy versátil. Lo encontrarás habitualmente en sérums, tónicos o cremas. A diferencia del retinol o el glicólico, muchas pieles toleran el ácido lactobiónico tanto por la mañana como por la noche. Se lleva bien con otros activos. Puedes usarlo junto con Vitamina C o Ácido Hialurónico. Aunque no es fotosensibilizante (no mancha con el sol), como con cualquier exfoliante, fundamental usar protección solar SPF 50 por la mañana”, recomiendan.
La idea es sencilla, integrarlo en tu rutina de forma sostenida, sin convertirlo en una excepción. Si te gusta lo práctico, un sérum o un tónico te permiten incorporarlo sin complicarte.
Y si lo que necesitas es más confort, una crema puede ser la opción más amable. En cualquier caso, hay un gesto que no se negocia: el SPF. No porque el activo sea fotosensible al sol y vaya a manchar la piel, sino porque se necesita protección para mantenerla sana, equilibrada y protegida.
¿Para qué tipos de pieles está indicado?

Si tuviera que resumirse en una frase, sería esta: es para casi todas las pieles, pero brilla especialmente en las que suelen tenerlo difícil con los exfoliantes.
“Está indicado para todas las pieles, pero es el ‘santo grial’ para las pieles sensibles y reactivas, pieles con rosácea o tendencia al enrojecimiento, pieles secas o deshidratadas que no toleran el ácido glicólico o personas que se inician en el mundo de los ácidos y quieren empezar con precaución”, concluyen las farmacéuticas.
Y ahí está el motivo de su éxito, el ácido lactobiónico permite mejorar luminosidad, textura y tono con un enfoque más respetuoso, sin obligarte a elegir entre resultados o comodidad. Si tu piel pide calma, pero tú quieres que se note, este PHA puede ser el punto de encuentro perfecto.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
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¿Qué es el ácido lactobiónico?
Es un exfoliante químico suave perteneciente a la familia de los Polihidroxiácidos (PHA).
¿Cuáles son las propiedades del ácido lactobiónico sobre la piel?
Tiene alta capacidad hidratante, acción antioxidante y fortalece la barrera cutánea.
¿Para qué tipos de pieles está indicado el ácido lactobiónico?
Está indicado para todas las pieles, pero es especialmente beneficioso para las pieles sensibles, reactivas, secas o deshidratadas.
¿Cómo se aplica el ácido lactobiónico en la rutina de cuidado de la piel?
Se puede encontrar en sérums, tónicos o cremas, y es recomendable usar protección solar SPF 50 por la mañana al aplicarlo.

