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Hay un momento en el que, por mucho sérum glow que te pongas, la piel sigue sin estar bien. No es falta de hidratación ni de activos potentes, es que la piel está incómoda, reactiva, con brotes intermitentes o porque la barrera cutánea está alterada. Ahí es donde entra el microbioma, ese universo de microorganismos que vive en la superficie cutánea y que, cuando está en equilibrio, se nota. Y en esa conversación hay un nombre que cada vez aparece más en cosmética: los oligosacáridos.
Si no los tenías en el radar, apunta, son de esos ingredientes silenciosos que no prometen milagros, pero sí una piel más estable con el paso de las semanas.
¿Qué son los oligosacáridos y qué impacto tienen en la piel?

Los oligosacáridos se están colando en fórmulas respetuosa por una razón muy concreta: no son un activo que actúe como lo haría un ácido exfoliante o un retinoide. Su papel es otro.
M. Paz Pellús, farmacéutica experta en dermofarmacia y portavoz de Druni, explica que “los oligosacáridos son prebióticos, es decir, sustancias no vivas que sirven de ‘alimento selectivo’ para los microorganismos beneficiosos de la piel”.
Y aquí está la clave que cambia la perspectiva. “En cosmética no actúan directamente sobre la piel como lo haría un activo cosmético, sino que favorecen el crecimiento y la actividad de la microbiota cutánea beneficiosa, ayudando a mantener el equilibrio del ecosistema microbiano cutáneo”, añade.
Ese impacto, insiste la farmacéutica, es indirecto, pero muy relevante en términos de salud cutánea. “Al nutrir bacterias ‘buenas’, contribuyen a reforzar funciones clave de la piel como la barrera cutánea, el mantenimiento del pH ácido y la protección frente a microorganismos patógenos”, comenta.
Cómo se relacionan los oligosacáridos con un microbioma sano

Si el microbioma es un ecosistema, un microbioma sano es, básicamente, un ecosistema equilibrado. Y cuando se rompe ese equilibrio, se nota. “Un microbioma sano se caracteriza por un equilibrio entre los distintos microorganismos que viven en la piel. Cuando este equilibrio se rompe (disbiosis), aumentan la inflamación, la alteración de la barrera cutánea y el riesgo de patologías como acné, dermatitis atópica o rosácea”, cuenta la farmacéutica.
Aquí es donde los oligosacáridos empiezan a tener sentido como ingrediente cosmético moderno. La farmacéutica señala que se relacionan con un microbioma sano porque “estimulan selectivamente bacterias beneficiosas, sin introducir microorganismos vivos”. Además, “dificultan la proliferación de microorganismos patógenos u oportunistas, al favorecer un entorno competitivo equilibrado”.
Y también “ayudan a restaurar la diversidad bacteriana, clave para una piel funcionalmente sana”, dice la experta. En otras palabras, no añaden bacterias desde fuera, sino que ayudan a que las que ya te convienen encuentren un terreno favorable. Y cuando la piel está sensible, con brotes o con la barrera tocada, esa idea de equilibrio es oro.
Disbiosis: la palabra que explica por qué tu piel cambia de repente
Hay pieles que se vuelven impredecibles por épocas: un mes de rojez, semanas de granitos, sensación de tirantez, zonas más grasas, reacción a productos que antes iban bien… Esa montaña rusa muchas veces tiene que ver con barrera y microbioma. Por eso los oligosacáridos se están posicionando como un enfoque más “de base”: menos intervención agresiva, más mantenimiento del terreno.
Beneficios de los oligosacáridos en la piel

Aquí no esperes un antes y un después de 48 horas. Lo interesante es la estabilidad. La experta resume que “los oligosacáridos ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota cutánea, favoreciendo los microorganismos beneficiosos y limitando de forma indirecta los patógenos”.
Gracias a ello, “refuerzan la función barrera, mejoran el confort de la piel y contribuyen a reducir la inflamación, especialmente en pieles sensibles o con tendencia a la disbiosis, como la acneica”, añade.
Esa frase tiene muchas lecturas prácticas. Si tu piel es de las que se irrita con facilidad, si alternas brotes con sequedad, si tienes tendencia acneica pero a la vez te pelas con limpiadores potentes, o si notas que la piel está más reactiva últimamente, los oligosacáridos encajan en ese tipo de rutinas que buscan calmar y reforzar en vez de atacar.
Cómo elegir y usar cosmética con oligosacáridos para notar el cambio

Si estás pensando en introducir oligosacáridos, el enfoque más inteligente es sencillo: no necesitas 10 productos. Este tipo de ingrediente suele tener sentido en fórmulas de uso diario, especialmente en hidratantes, sérums de barrera o productos pensados para piel sensible. Lo ideal es que tu rutina no sea agresiva, porque el objetivo aquí es mantener el equilibrio, no resetear la piel a base de arrasar con todo.
Por eso, si quieres que el ingrediente brille, cuida lo básico: limpieza suave, hidratación constante y fotoprotección. Una piel con la barrera más estable suele tolerar mejor todo lo demás.
Lo que conviene aclarar antes de obsesionarse con este activo

En cosmética, las palabras importan. Y cuando hablamos de microbioma, todavía más. M.Paz Pellús hace una puntualización: “Es importante recalcar que, en cosmética, los oligosacáridos no ‘cambian’ ni ‘tratan’ el microbioma, sino que lo respetan y lo mantienen en equilibrio”.
Por eso, añade, “desde el punto de vista científico y regulatorio, los claims más adecuados son del tipo ‘microbioma-friendly’ o ‘ayuda a mantener un microbioma sano’, evitando promesas terapéuticas”.
Y, sinceramente, esta es la parte que más confianza da. No te están vendiendo una cura milagro, sino un enfoque de cuidado sostenido. En 2026, eso es exactamente lo que muchas pieles necesitan. Y ahí, los oligosacáridos tienen mucho que decir.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
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¿Qué son los oligosacáridos y qué impacto tienen en la piel?
Los oligosacáridos son prebióticos que alimentan bacterias beneficiosas en la piel, contribuyendo al equilibrio del microbioma y fortaleciendo la barrera cutánea.
¿Cómo se relacionan los oligosacáridos con un microbioma sano?
Los oligosacáridos estimulan bacterias beneficiosas, dificultan la proliferación de patógenos y ayudan a restaurar la diversidad bacteriana para mantener una piel sana.
¿Cuáles son los beneficios de los oligosacáridos en la piel?
Los oligosacáridos ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota cutánea, fortalecen la función barrera, mejoran el confort de la piel y reducen la inflamación en pieles sensibles.
¿Cómo elegir y usar cosmética con oligosacáridos para notar el cambio?
Es recomendable incorporar productos con oligosacáridos en la rutina diaria, especialmente en hidratantes y sérums para piel sensible, evitando una rutina agresiva y priorizando la hidratación y fotoprotección.

