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El sudor forma parte de nuestra vida diaria: nos ayuda a regular la temperatura, eliminar toxinas y mantener el equilibrio de la piel. Pero a veces, ese sudor adquiere un olor especialmente fuerte o desagradable que nada tiene que ver con el sudor “normal”.
Cuando esto ocurre y el olor es intenso, persistente y aparece incluso con buena higiene, puede tratarse de bromhidrosis, también conocida como sudor ácido.
Aunque puede resultar incómodo o generar inseguridad, la buena noticia es que tiene solución, y en Druni vamos a contarte qué es y cómo eliminar el sudor ácido o bromhidrosis, siguiendo una rutina adecuada y utilizando productos específicos.
¿Qué es la bromhidrosis o sudor ácido?
La bromhidrosis es un trastorno caracterizado por la aparición de un olor corporal anómalo, fuerte y persistente, causado por la descomposición del sudor por parte de las bacterias de la piel.
Es decir, la bromhidrosis no aparece por sudar en exceso, sino porque el sudor interactúa con bacterias de forma más intensa, y al descomponer el sudor liberan ácidos grasos volátiles, que son los que desprenden el olor fuerte y desagradable.
Por ello, muchas personas lo describen como un “sudor ácido”, ya sea por el olor penetrante o por la sensación más irritante en la piel.
Existen dos tipos principales:
- Bromhidrosis axilar: la más común, afecta a las axilas.
- Bromhidrosis plantar: aparece en los pies, y suele ser más intensa por la humedad y el uso de zapatos cerrados.
Causas de la bromhidrosis más frecuentes
No existe una única causa; normalmente, es el resultado de varios factores combinados. Aquí tienes las causas de la bromhidrosis más habituales:
- Factores genéticos: algunas personas tienen naturalmente más glándulas apocrinas o una composición de sudor que favorece la actividad bacteriana.
- Dieta: una ingesta alta de alimentos sulfurados (cebolla, ajo, curry, brócoli) o de alimentos ricos en grasas y proteínas puede alterar la composición del sudor.
- Hormonas: la pubertad, el estrés y los cambios hormonales (como los asociados a la tiroides) pueden incrementar la producción de sudor apocrino.
- Higiene y vello: la falta de una higiene adecuada y el vello axilar (que atrapa la humedad y el sudor) permiten que las bacterias prosperen en un ambiente cálido y húmedo.
- Condiciones médicas: en raras ocasiones, la bromhidrosis puede ser un síntoma de otras afecciones como la diabetes o problemas renales/hepáticos, aunque la mayoría de los casos son primarios y localizados.
Tratamiento de la bromhidrosis: cómo ponerle freno
El objetivo del tratamiento de la bromhidrosis no es tanto detener el sudor (ya que eso es función de la hiperhidrosis), sino reducir la actividad bacteriana y la disponibilidad de proteínas en la zona.
Si el problema es grave y no mejora con tratamientos de venta libre, siempre consulta a un dermatólogo para opciones clínicas. Para los casos comunes, aquí tienes las soluciones Druni:
1. Control bacteriano (la prioridad):
Dado que las bacterias son las culpables, debes atacarlas directamente utilizando:
- Jabones antibacterianos: usa geles de ducha o jabones que contengan ingredientes bactericidas (como clorhexidina o triclosán, en formulaciones seguras) una vez al día para limpiar la zona. Es crucial lavar bien las axilas y otras áreas afectadas.
- Desodorantes específicos: opta por desodorantes formulados para pieles con olor intenso. Estos contienen concentraciones más altas de agentes que neutralizan las bacterias y sus residuos ácidos.
2. Control del sudor (antitranspirantes):
Aunque no detienen el olor en sí, reducen la humedad y la cantidad de sudor disponible, lo que limita el «alimento» para las bacterias.
Los antitranspirantes con sales de aluminio son muy efectivos para bloquear temporalmente los conductos sudoríparos. Aplicados por la noche, sobre la piel seca, son un gran aliado contra la bromhidrosis axilar.
3. Hábitos y estilo de vida:
Saber cómo eliminar la bromhidrosispasa por un cambio de rutinas. Te damos algunos tips:
- Depilación o afeitado: eliminar el vello axilar es una de las medidas más efectivas, ya que elimina el hábitat predilecto de las bacterias.
- Ropa transpirable: evita las telas sintéticas (poliéster, nylon) que atrapan la humedad. Usa algodón o lana, que permiten que la piel respire y el sudor se evapore más rápido.
- Ducha post-ejercicio: dúchate lo antes posible después de sudar intensamente para eliminar el sudor apocrino antes de que las bacterias puedan descomponerlo.
- Dieta: si notas que ciertos alimentos intensifican el olor, intenta reducirlos (por ejemplo, ajo, cebolla o picantes).
4. Acude al dermatólogo:
En casos más severos y difíciles de solucionar, el dermatólogo puede sugerir opciones como las inyecciones de bótox, aunque es más conocido por tratar la sudoración excesiva (hiperhidrosis), o procedimientos para eliminar glándulas, técnicas mínimamente invasivas para destruir las glándulas apocrinas de la zona.
En resumen, la bromhidrosis o sudor ácido, puede resultar incómoda, pero se puede controlar. Con una rutina adecuada y los productos correctos, es posible reducir de forma notable el olor corporal y recuperar la comodidad en tu día a día.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
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¿Qué es la bromhidrosis o sudor ácido?
La bromhidrosis es un trastorno caracterizado por un olor corporal anómalo y persistente debido a la descomposición del sudor por bacterias de la piel.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de la bromhidrosis?
Las causas habituales incluyen factores genéticos, dieta, cambios hormonales, falta de higiene, presencia de vello y en algunos casos condiciones médicas subyacentes.
¿Cómo se puede tratar la bromhidrosis o sudor ácido?
El tratamiento se centra en controlar la actividad bacteriana y reducir la disponibilidad de proteínas en la zona afectada, mediante jabones antibacterianos, desodorantes específicos, antitranspirantes, cambios en hábitos y estilo de vida, y en casos severos, consulta con un dermatólogo.
¿Qué medidas adicionales se pueden tomar para reducir la bromhidrosis?
Otras medidas efectivas incluyen la depilación o afeitado de la zona afectada, usar ropa transpirable, ducharse tras el ejercicio, revisar la dieta y en casos extremos, considerar opciones clínicas como inyecciones de bótox o procedimientos para eliminar glándulas.