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Si últimamente notas que el pelo se cae más de la cuenta, la báscula baja sin motivo (o, al revés, todo se te hace cuesta arriba) y, encima, estás rara de energía, tu tiroides podría estar intentando decirte algo. La palabra clave aquí es tiroiditis, una inflamación de la glándula tiroides que, según el tipo y la fase, puede acelerar o frenar el “motor” del cuerpo. Y sí, eso se traduce en piel, pelo, uñas y hasta en cómo te quedan los vaqueros.
¿Qué es la tiroiditis?

La tiroiditis es la inflamación de la tiroides (esa glándula con forma de mariposa en el cuello) y puede provocar que, durante un tiempo, libere demasiada hormona tiroidea o que, después, se quede corta. En algunas tiroiditis aparece un patrón “por fases”: primero una etapa con síntomas de hiperactividad tiroidea y, más tarde, otra de hipotiroidismo, aunque no siempre ocurre así.
¿Cuáles son los síntomas clínicos de la tiroiditis?

Aquí viene lo importante: la tiroiditis no siempre da las mismas señales. De hecho, muchas se confunden con estrés, un postparto o una mala racha. Aun así, hay dos pistas beauty muy frecuentes.
Caída del pelo
La caída suele presentarse como un efluvio telógeno: más pelos en la ducha, en el cepillo, en la almohada. Cuando la función tiroidea se altera, el folículo puede “pasar de fase” antes de tiempo y el pelo se vuelve más frágil y fino.
En hipotiroidismo, además, el cabello puede notarse más áspero y seco y también pueden clarear las cejas (sobre todo en el tercio externo). Pero, cuidado, esto no significa que te vayas a quedar sin pelo, pero sí que conviene tomárselo en serio y no lanzarse a suplementos a ciegas: primero, diagnóstico.
Pérdida de peso
La pérdida de peso suele encajar más con una fase de hipertiroidismo (cuando el metabolismo se acelera): puedes comer igual y bajar, sentir más calor, tener palpitaciones o nerviosismo. Pero también hay tiroiditis que cursan sin pérdida de peso o que, tras esa fase, pasan a hipotiroidismo (y ahí lo habitual es lo contrario).
Otros síntomas
Según el tipo de tiroiditis y la fase, pueden aparecer cansancio intenso, intolerancia al frío o al calor, temblores, ansiedad, alteraciones del sueño, cambios en el ritmo intestinal, reglas más irregulares y piel más seca. En algunas, además, hay dolor en la parte anterior del cuello que puede irradiarse a la mandíbula u oído y acompañarse de febrícula.
¿Cuáles son los tipos de tiroiditis?

No hay una sola. Las más conocidas en consulta son:
- Tiroiditis de Hashimoto (autoinmune, la más asociada a hipotiroidismo).
- Tiroiditis subaguda o de De Quervain (suele ser dolorosa y a veces aparece tras infecciones virales).
- Tiroiditis posparto (después de dar a luz).
- Tiroiditis silenciosa o indolora (parecida a la posparto, pero sin embarazo de por medio).
- Tiroiditis aguda/infecciosa (más rara, vinculada a infección).
- Tiroiditis inducida por fármacos y por radiación (en contextos concretos).
¿Cuál es la causa de la tiroiditis?

Depende del apellido: en Hashimoto, el origen es autoinmune (el sistema inmune ataca al tejido tiroideo); en la subaguda, se relaciona con procesos inflamatorios que a veces siguen a infecciones; en la posparto hay un componente inmune ligado a los cambios tras el embarazo; y en otros casos puede desencadenarse por medicamentos o radioterapia.
¿Cómo se trata la tiroiditis?

No hay un “pack único”, y eso es clave. Se trata la fase y los síntomas, y se vigila la función tiroidea con analíticas.
En fases de hipertiroidismo por tiroiditis, a menudo se controlan los síntomas (por ejemplo, palpitaciones o temblor) con medicación específica, y si hay dolor/inflamación (como en la subaguda) se pueden usar antiinflamatorios; en casos seleccionados, el especialista puede pautar corticoides.
Si se pasa a hipotiroidismo y hay síntomas o alteración clara, se valora tratamiento con hormona tiroidea durante un tiempo y luego se reevalúa, porque algunas tiroiditis se resuelven.
Los expertos de belleza recomiendan llevar una rutina más suave. Es decir, utilizar menos herramientas de calor, no llevar recogidos demasiado tirantes, y apostar por los champús equilibrantes y los acondicionadores. También se aconsejan incorporar proteínas suficientes en la dieta y revisar con el médico el hierro, ferritina y vitamina D si la caída es llamativa.
¿Cuál es la evolución clínica de la tiroiditis?

Muchas tiroiditis son transitorias y mejoran con el tiempo. Otras, como Hashimoto, pueden evolucionar a hipotiroidismo persistente, que requiere seguimiento y, con frecuencia, tratamiento continuado. En las tiroiditis con patrón por fases, la etapa “acelerada” puede durar semanas y la de hipotiroidismo meses, por eso a veces sientes que tu cuerpo cambia de guion sin avisar.
¿Se puede prevenir la tiroiditis?

En la mayoría de casos, no de forma absoluta (sobre todo si hay componente autoinmune). Lo más útil es detectarla pronto: si hay caída de pelo marcada, cambios de peso sin explicación, palpitaciones, cansancio que no se parece a tu cansancio habitual o dolor en el cuello, lo sensato es pedir cita y solicitar valoración con analítica tiroidea. Y si acabas de dar a luz y notas síntomas raros, menciona explícitamente la posibilidad de tiroiditis posparto: se pasa por alto más de lo que debería.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
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¿Qué es la tiroiditis?
La tiroiditis es la inflamación de la glándula tiroides que puede afectar la función tiroidea.
¿Cuáles son los síntomas clínicos de la tiroiditis?
Los síntomas pueden variar, pero pueden incluir caída del pelo, pérdida de peso, cansancio, cambios en la piel y alteraciones en el metabolismo.
¿Cuáles son los tipos de tiroiditis?
Algunos tipos de tiroiditis son la de Hashimoto, subaguda, posparto, silenciosa, aguda/infecciosa e inducida por fármacos/radiación.
¿Cómo se trata la tiroiditis?
El tratamiento varía según la fase y los síntomas, incluyendo medicación para controlar la función tiroidea y, en algunos casos, corticoides o hormona tiroidea.