Beauty-boost: cómo el ritual de belleza sube tu autoestima y tu ánimo

Hay días en los que la autoestima está arriba y otros en los que parece que se ha escondido detrás de la primera alarma que pospusiste. Y aunque suene a cliché, el autocuidado (del real, no el de comprar por ansiedad) puede convertirse en un pequeño ancla: esa rutina que te devuelve al cuerpo, al aquí y ahora y al (auto)cuidado. Te aseguramos, y esto lo avalan los expertos, que es un gesto cotidiano con efecto dominó. Así lo confirma la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez, experta en dermofarmacia y cosmética y portavoz de Druni.

Con la opinión experta de:
Dámaris Plá Sánchez
Dámaris Plá Sánchez
Dámaris Plá Sánchez

Farmacéutica

Máster en ind. Farmacéutica y Parafarmacéutica

Dámaris Plá Sánchez

Dámaris Plá Sánchez

¿Qué es la autoestima según la psicología?

La autoestima es, en esencia, la valoración que hacemos de nosotras mismas. No solo lo que pensamos de quiénes somos, sino cómo nos tratamos desde dentro. Como explica la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez, “la autoestima se define como la evaluación global que una persona hace de sí misma, basada en la percepción, el aprecio y la autoaceptación. Es una evaluación subjetiva que influye en cómo nos sentimos y actuamos”. Y ahí está la clave: subjetiva. Dos personas pueden vivir la misma situación y salir con conclusiones totalmente distintas sobre su valía.

Importancia de la autoestima en la salud mental

La autoestima no lo es todo, pero sí es un pilar. Cuando está más o menos estable, funciona como una especie de colchón emocional frente a los golpes del día a día. En palabras de Dámaris Plá Sánchez, “una autoestima sana puede ser de gran ayuda actuando como un factor de protección frente a las adversidades y frente a cómo las gestionamos”. No significa que no vayas a sentirte mal, sino que, cuando llegue el bajón, tendrás más recursos internos para no convertirlo en una sentencia sobre ti.

Y ojo, a veces hablamos muchísimo de los riesgos de la autoestima baja, pero también existen matices importantes en la alta. “Aunque a veces se relacione un mayor impacto en la salud mental con el hecho de tener una autoestima baja, también puede afectarnos tener una autoestima alta que sea inestable”, apunta la experta. La diferencia está en si esa seguridad depende de algo externo (aprobación, éxito, likes, mirada ajena) o si se sostiene por dentro.

Tipos de autoestima

La autoestima no es una etiqueta fija. Cambia, fluctúa, se trabaja. Aun así, para entenderla mejor, suele clasificarse en varios perfiles. La farmacéutica distingue cuatro, y merece la pena tenerlos en mente porque ayudan a poner nombre a lo que a veces solo sentimos como “no sé qué me pasa”.

Por un lado, está «la autoestima alta y estable, cuando hay confianza, flexibilidad y una relación razonable con los propios errores. También existe la autoestima alta pero inestable, a veces llamada frágil o contingente: desde fuera puede parecer seguridad, pero en realidad depende demasiado de la aprobación externa y se tambalea con la crítica o el fracaso. En el otro extremo, encontramos la autoestima baja y estable, marcada por inseguridad, comparaciones constantes y una autocrítica muy alta. Y, por último, la autoestima baja e inestable, que se parece a la anterior, pero con altibajos muy pronunciados según logros y tropiezos», enumera la experta.

Además, hay grados dentro de cada una. “Dentro de una autoestima baja y alta siempre existen niveles… podemos tener una autoestima alta o muy alta, o una autoestima baja o muy baja, y esos matices pueden marcar diferencias en las señales que vemos”, añade la farmacéutica. Es decir, no hace falta tocar fondo para que te afecte, ni estar perfecta para considerarla sana.

Manifestaciones clínicas de la autoestima: ejemplos y señales

La autoestima se nota. En cómo entras a una habitación. En cómo te hablas cuando algo sale mal. En lo que toleras y en lo que no. Según la experta, “las personas con autoestima alta suelen irradiar seguridad, mantienen relaciones interpersonales saludables y se sienten capaces de conseguir lo que se proponen”. No porque todo les salga bien, sino porque no convierten un fallo en una identidad.

En cambio, “las personas con autoestima baja suelen sentirse inferiores, inseguras y, en casos muy bajos, pueden llegar a descuidar su imagen personal y su higiene básica diaria, además de evitar situaciones sociales”, explica. A veces no es evidente: puede presentarse como perfeccionismo extremo, como necesidad de complacer, como miedo constante a incomodar o como esa sensación de estar siempre “en deuda” con el mundo.

Consecuencias de la baja autoestima en la vida diaria

Cuando la autoestima está baja, el día a día pesa más. Se viven las decisiones pequeñas como exámenes. Se acepta menos de lo que se merece. Y se tarda más en poner límites. “Las personas con baja autoestima cargan con una mochila de inseguridad, y eso puede hacerlas más vulnerables al estrés, al aislamiento social, a no saber decir que no y a no sentirse capaces de poner límites”, cuenta la experta.

Y luego está el guion mental, ese monólogo que desgasta. “Suelen sentir que no se merecen cosas buenas, piensan que nadie va a querer acercarse a ellas, que no son suficientes para nada”, cuenta la farmacéutica. Ese “no soy suficiente” se disfraza de prudencia, de humildad o de realismo, pero por debajo es una forma de autocastigo. Incluso puede influir en decisiones importantes: “todo este conjunto de pensamientos puede hacer que se conformen con un trabajo que no les gusta o que no tiene buenas condiciones, por sentir que no merecen algo mejor”, añade.

Falsos estereotipos sobre la autoestima

Hay un mito que sigue haciendo daño: confundir autoestima con aspecto físico. Como si tener autoestima alta fuera “verme guapa” y ya. Pero no funciona así. “Existe la creencia de relacionar autoestima alta con la apariencia física, y nada más lejos de la realidad. Una autoestima saludable incluye autoaceptación realista: nos aceptamos con lo bueno y lo menos bueno, trabajamos en mejorar, pero nos queremos con defectos y virtudes”, explica Dámaris Plá Sánchez.

Otro error muy común es mezclar autoestima alta con narcisismo. “El concepto del narcisismo a veces se liga a la autoestima alta por error. La persona narcisista transmite seguridad, pero oculta inseguridad y necesita sentirse por encima de los demás. En cambio, una persona con autoestima alta, sana y estable no necesita esa superioridad y se alegra por los logros ajenos de forma genuina”, matiza. Respira, puedes quererte sin competir.

Cómo el ritual de belleza mejora tu autoestima

Aquí es donde entra el “beauty-boost” con sentido. La rutina de belleza no te va a curar una herida emocional, pero puede ser un gesto diario de cuidado que te recuerde que importas. “Nuestras rutinas de cuidado personal nos ayudan a vernos mejor. Al aplicar un cosmético y sentir la piel con mejor aspecto, se crea por un momento ese pensamiento de ‘me veo mejor’ y, en consecuencia, me siento mejor”, explica Plá Sánchez. Es un cambio pequeño, sí, pero a veces lo pequeño abre la puerta a lo grande.


Además, la constancia también cuenta. “El hecho de proponernos una rutina, mantenerla y ver resultados refuerza la sensación de cumplir objetivos y de sentirnos capaces”, añade. No se trata de tener una piel perfecta, sino de sostener un compromiso contigo misma: el de cuidarte incluso cuando no estás al cien por cien.


Y hay otro enfoque interesante que empieza a sonar cada vez más: “se ha desarrollado una gama dentro de la cosmética conocida como neurocosmética, donde se puede ver y cuantificar el impacto de una rutina cosmética en el estado de ánimo”, comenta la experta. Sin vender humo: un cosmético no es una terapia. “Aunque un cosmético no tiene acción terapéutica y no puede aumentar los niveles de dopamina como tal, las sensaciones al aplicarlo sí pueden ayudarnos a sentirnos mejor”, matiza.


Ahí entran el tacto, la textura, la temperatura y, por supuesto, el aroma. “Por ejemplo, si aplicamos un producto con activos calmantes y aromas que nos recuerden a la lavanda o florales suaves, puede ayudarnos a sentir relajación tras un día con mucho estrés”, concluye. Y quizá ese sea el punto más bonito de todo esto: convertir un paso tan cotidiano como ponerte crema en un mensaje silencioso pero potente. Me cuido. Me escucho. Me elijo. Y, poquito a poco, la autoestima también lo nota.

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Preguntas frecuentes (FAQs)

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¿Qué es la autoestima según la psicología?

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotras mismas, cómo nos tratamos desde dentro.

¿Por qué es importante la autoestima en la salud mental?

La autoestima actúa como un colchón emocional frente a los golpes del día a día.

¿Cuáles son los tipos de autoestima que se pueden identificar?

Se pueden distinguir entre autoestima alta y estable, alta pero inestable, baja y estable, y baja e inestable.

¿Cómo se manifiesta la autoestima en la vida diaria?

La autoestima se refleja en la seguridad personal, relaciones interpersonales, y capacidad para enfrentar desafíos.

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