Lo que el agua de la piscina hace en tu cabello en menos de diez minutos

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El daño que el cloro y el sol hacen en tu pelo solo se ve en septiembre, cuando ya es tarde.

Hay una escena que se repite cada verano: el primer baño en la piscina o la playa, retiramos el cabello mojado hacía atrás y nos despreocupamos un poco de ella. El problema llega después. No al salir del agua, ni siquiera esa misma noche. Llega en septiembre, cuando las puntas aparecen súper estropeadas, el color ha perdido su intensidad, incluso aparecen los tonos anaranjados o amarillentos indeseados y la única solución que parece sensata es pedir cita en la peluquería y cortar más de lo previsto.

Mujer atractiva en bikini rojo y gafas de sol, mirando a un lado.

La mala noticia es que el agua de la piscina empieza a afectar al cabello mucho antes de que lo notes. En menos de 10 minutos, el cloro ya puede alterar la capa externa de la fibra capilar, resecarla y dejarla más vulnerable al sol, al calor, a los lavados frecuentes y al cepillado. La buena noticia es que la protección capilar en verano no exige una rutina interminable ni una maleta llena de productos: basta con entender qué está pasando y aplicar el producto correcto antes de que el daño se instale.

Cómo destruye el sol la estructura del cabello

El sol no solo broncea la piel; también castiga el pelo. La radiación UV favorece la pérdida de hidratación, debilita la queratina y acelera la oxidación del color, especialmente en cabellos teñidos, con mechas o decolorados. Por eso muchas melenas llegan al final del verano más ásperas, apagadas y encrespadas, aunque durante las vacaciones parezcan simplemente más secas de lo normal.

El cabello no se quema como la piel, pero sí se deteriora. La cutícula, que funciona como una especie de escudo exterior, pierde cohesión y deja la fibra más expuesta. A partir de ahí, todo suma: el sol hace mella, el cloro reseca, la sal deshidrata y el calor termina de rematar el trabajo. Lo que parece un baño inocente se convierte en una factura capilar que se paga semanas después.

Sal, cloro y calor: la combinación más dañina

El cloro de la piscina está pensado para mantener el agua en condiciones, no para cuidar tu melena. Al entrar en contacto con el cabello, puede arrastrar parte de sus aceites naturales, alterar la cutícula y dejar la fibra más porosa. Por eso, después de varios baños, el pelo se nota más rígido, se enreda con facilidad y pierde ese brillo bonito que tenía antes de las vacaciones.

En los cabellos claros o teñidos, además, el efecto puede ser todavía más evidente. El cloro y los minerales presentes en el agua pueden modificar el tono, apagar los reflejos o favorecer ese matiz verdoso que nadie pidió al reservar el hotel con piscina. Y si después del baño te tumbas al sol con el pelo empapado, el combo se intensifica: humedad, radiación y calor trabajando a la vez sobre una fibra cada vez más frágil.

La rutina capilar de verano de las peluqueras

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La rutina que recomiendan las peluqueras comienza antes del baño. Lo ideal es mojar el cabello con agua dulce antes de entrar en la piscina para que absorba menos agua clorada, aplicar un protector capilar y repetir el gesto después de cada baño si pasas muchas horas al sol.

Al salir, conviene aclarar el pelo cuanto antes para retirar restos de cloro y sal, usar un champú suave y reforzar la hidratación con acondicionador o mascarilla. No hace falta complicarse, pero sí ser constante. El error más común es esperar a notar el pelo fatal para empezar a cuidarlo, cuando la clave de la protección capilar en verano es justo lo contrario: prevenir antes de reparar.

Protectores solares capilares en spray

Rutina nocturna de golpes de cabello de mujer de tiro medio

El formato spray se ha convertido en el imprescindible de playa y piscina porque es rápido, ligero y fácil de reaplicar. Los protectores solares capilares ayudan a crear una barrera frente a la radiación, el cloro, la sal y el calor, además de controlar el encrespamiento y mantener el cabello más flexible.

La forma de usarlo importa. Se aplica antes de la exposición, de medios a puntas y también en las zonas más expuestas si llevas raya marcada o el cuero cabelludo sensible. Después, se reaplica tras cada baño, igual que harías con el protector solar facial. No sustituye al aclarado ni a la mascarilla, pero evita que la melena llegue al final del verano súper estropeado.

Marcas y productos en Druni

En Druni puedes encontrar opciones pensadas para reforzar esta rutina de verano, desde líneas solares capilares como Kérastase Soleil hasta protectores térmicos y productos de peinado que ayudan a reducir el daño del calor, como Living Proof o fórmulas tipo spray de protección térmica. También los aceites capilares ligeros, como Olaplex Nº7, pueden ser buenos aliados para sellar, aportar brillo y controlar el frizz, especialmente en melenas secas o teñidas.

La clave está en elegir texturas que no apelmacen. Para la playa o la piscina funcionan mejor los sprays ligeros, bifásicos o leave-in, porque se aplican rápido, no engrasan tanto y caben en cualquier bolso de verano.

Formatos prácticos para vacaciones

Si solo vas a llevar tres productos, que sean estos: un spray protector capilar, un champú suave para después del sol y una mascarilla hidratante. Con eso puedes montar una rutina sencilla, realista y bastante eficaz para evitar que el pelo se estropee en exceso en septiembre.

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