Pelagra: Qué es la falta de vitamina B3 y cómo daña gravemente tu piel

La pelagra no es una palabra que suela colarse en una conversación sobre belleza, pero debería interesarnos más de lo que pensamos. ¿La razón? Esta enfermedad, causada por un déficit importante de vitamina B3, no solo afecta al organismo por dentro, también deja señales muy visibles en la piel. Y no hablamos de una simple sequedad o de un tono apagado, sino de una alteración seria que puede comprometer la función barrera, aumentar la sensibilidad al sol y provocar lesiones cutáneas muy características.

Aunque hoy no sea una patología frecuente en países desarrollados, sigue siendo importante conocerla, sobre todo porque vuelve a poner sobre la mesa una idea clave: la piel también refleja lo que pasa en nuestro interior.

Como explica Paula Rodríguez, bioquímica especializada en dermofarmacia y cosmética y portavoz de Druni, “la pelagra es una enfermedad causada por la deficiencia de vitamina B3 o niacina, un nutriente esencial para el metabolismo celular”. Y añade algo fundamental para entender su impacto en el plano beauty: esta vitamina “es clave para la producción de coenzimas como NAD y NADP, implicadas en la reparación del ADN, la producción de energía y el mantenimiento de la barrera de la piel”.

Con la opinión experta de:
Paula Rodríguez Hernández
Paula Rodríguez Hernández
Paula Rodríguez Hernández

Bioquímica

Especialista en Dermofarmacia y Cosmética

Paula Rodríguez Hernández

Paula Rodríguez Hernández

¿Qué es la pelagra?

La pelagra es una enfermedad nutricional que aparece cuando el organismo no dispone de suficiente niacina, también conocida como vitamina B3, o cuando tampoco puede producirla de forma adecuada a partir del triptófano, un aminoácido esencial. El resultado es un deterioro progresivo en tejidos que necesitan mucha energía y se renuevan constantemente, como la piel, el aparato digestivo y el sistema nervioso.

Por eso, más allá de su base médica, la pelagra tiene una dimensión muy visible. La piel pierde capacidad para defenderse, repararse y mantenerse equilibrada. “Cuando falta vitamina B3, los tejidos con mayor renovación celular, como la piel, el sistema digestivo y el sistema nervioso, comienzan a deteriorarse”, señala Paula Rodríguez. Esa relación directa entre déficit nutricional y alteración cutánea es precisamente lo que convierte a esta enfermedad en un tema relevante también desde el punto de vista dermatológico y cosmético.

Causas

La pelagra no aparece de la nada. Detrás suele haber una combinación de déficit nutricional, problemas de absorción o trastornos metabólicos que impiden al cuerpo obtener o sintetizar la vitamina B3 necesaria.

Según explica Paula Rodríguez, “la pelagra suele aparecer por dietas pobres en niacina o en proteínas de buena calidad, alcoholismo crónico, malabsorción intestinal o enfermedades que alteran el metabolismo del triptófano”. En otras palabras, no se trata solo de comer poco, sino de no aportar los nutrientes adecuados o de no poder aprovecharlos correctamente.

Deficiencia de niacina (vitamina B3)

La causa más directa de la pelagra es una ingesta insuficiente de niacina. Esta vitamina participa en procesos esenciales para que las células produzcan energía y puedan reparar daños. Cuando escasea, el organismo empieza a fallar en cascada.

En palabras de la experta, “cuando la ingesta de niacina es insuficiente, disminuye la disponibilidad de coenzimas esenciales para el metabolismo energético y la reparación celular”. ¿Y qué pasa en la piel? “Provoca inflamación, mayor sensibilidad al daño solar y alteración de la función barrera”. Es decir, la piel no solo se vuelve más vulnerable, sino que también pierde parte de su capacidad para recuperarse.

Deficiencia de triptófano

Aquí entra en juego otro nombre que conviene recordar: el triptófano. Este aminoácido permite al organismo fabricar niacina de manera endógena, así que si falta o su metabolismo está alterado, también puede desarrollarse pelagra.

“El triptófano es un aminoácido a partir del cual el organismo puede sintetizar niacina. Si la dieta es pobre en este aminoácido o su metabolismo está alterado, la producción endógena de vitamina B3 disminuye y puede aparecer pelagra”, cuenta la bioquímica. Por eso una alimentación pobre en proteínas de calidad también puede estar detrás del problema.

Síntomas

La pelagra afecta sobre todo a tres grandes sistemas del cuerpo, y eso explica que sus manifestaciones sean tan variadas. “Se caracteriza por un conjunto de manifestaciones en la piel, el aparato digestivo y el sistema nervioso”, apunta Paula Rodríguez. Y todas ellas tienen un origen común: el impacto del déficit de niacina en tejidos con alta demanda energética.

Piel

La señal más característica de la pelagra aparece en la piel. Y no pasa desapercibida. “La manifestación cutánea más característica es una dermatitis fotosensible”, explica Paula Rodríguez. Esto significa que las lesiones aparecen o empeoran en las zonas expuestas al sol.

La experta detalla que “la piel aparece enrojecida, inflamada, con descamación y posteriormente hiperpigmentación”. ¿Por qué ocurre? Porque las células cutáneas pierden capacidad para “reparar el daño oxidativo y mantener su renovación normal”. Dicho de otro modo, la piel queda mucho más expuesta, más frágil y más reactiva.

Aparato digestivo

La pelagra también afecta al intestino. Cuando la mucosa digestiva se inflama, el organismo absorbe peor los nutrientes, y eso empeora todavía más el déficit inicial. Paula Rodríguez señala que “la mucosa intestinal se inflama y se altera su capacidad de absorción, provocando diarrea, molestias abdominales y pérdida de nutrientes”. Es un círculo vicioso que complica el cuadro.

Sistema nervioso

No todo se queda en la piel o el aparato digestivo. El sistema nervioso también puede verse comprometido. “El déficit de niacina afecta al metabolismo energético neuronal y puede causar irritabilidad, fatiga mental, problemas de concentración y, en casos avanzados, deterioro neurológico”, advierte la experta. Por eso la pelagra no debe banalizarse ni tratarse como una simple carencia leve.

Prevención

La mejor forma de prevenir la pelagra pasa por una idea sencilla, aunque no siempre tan fácil de mantener en la práctica: comer bien y de forma variada. Paula Rodríguez insiste en que “la prevención se basa en una alimentación equilibrada que aporte niacina y proteínas suficientes”. Porque cuando la dieta es completa, el organismo dispone de las herramientas necesarias para mantener también la salud de la piel.

Fuentes alimentarias de vitamina B3

Si hablamos de alimentos ricos en vitamina B3, hay varios básicos que conviene tener presentes. “La vitamina B3 se encuentra principalmente en carnes, pescado, hígado, frutos secos, legumbres y cereales integrales”, explica Paula Rodríguez. También recuerda que está presente en alimentos proteicos como “el pollo o el atún, que además aportan triptófano”.

La conclusión es clara: la pelagra nos recuerda que la piel no funciona aislada del resto del cuerpo. Cuando faltan nutrientes esenciales, se resiente todo, incluida nuestra barrera cutánea. Y ahí es donde una buena alimentación deja de ser solo una cuestión de bienestar general para convertirse también en un gesto de belleza con mucho más peso del que imaginamos.

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Preguntas frecuentes (FAQs)

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¿Qué es la pelagra?

La pelagra es una enfermedad nutricional causada por un déficit de vitamina B3 o niacina, que afecta principalmente a la piel, el sistema digestivo y el sistema nervioso.

¿Cuáles son las causas de la pelagra?

Las causas de la pelagra suelen ser dietas pobres en niacina o proteínas, alcoholismo crónico, malabsorción intestinal o trastornos metabólicos que impiden el adecuado metabolismo de triptófano.

¿Cuáles son los síntomas de la pelagra?

Los síntomas de la pelagra incluyen manifestaciones en la piel como dermatitis fotosensible, problemas digestivos como diarrea y molestias abdominales, y afectaciones en el sistema nervioso como irritabilidad y fatiga mental.

¿Cómo se puede prevenir la pelagra?

La mejor forma de prevenir la pelagra es mediante una alimentación equilibrada que aporte suficiente niacina y proteínas, presentes en alimentos como carnes, pescado, frutos secos, legumbres y cereales integrales.

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