Microblading vs. Nanoblading: ¿Qué Técnica de Cejas es Mejor para Ti?

Las cejas llevan años mandando en el rostro. Enmarcan, equilibran, rejuvenecen (o endurecen) una mirada y, cuando están bien hechas, te ahorran maquillaje cada mañana. Por eso, si estás pensando en dar el paso, es normal que te encuentres con la gran duda del momento: microblading vs nanoblading. Suenan parecido, prometen resultados naturales, pero no son exactamente lo mismo. Y lo importante no es cuál está de moda, sino cuál se adapta mejor a tu piel, a tu estilo de ceja y a tu nivel de mantenimiento.

¿Qué es el Microblading?

El microblading es una técnica de maquillaje semipermanente que busca recrear el pelo natural de la ceja mediante trazos finos. Se realiza con una herramienta manual (tipo “pluma”) que lleva pequeñas microagujas en forma de cuchilla. Con ella se hacen microincisiones superficiales en la piel y se deposita pigmento en esas líneas para simular vello.

El resultado puede ser muy bonito si se hace con una mano experta: rellena huecos, define la forma y da densidad sin que parezca “pintado”. Ahora bien, no es una técnica neutra para todas las pieles. En pieles muy grasas o con poro muy marcado, esos trazos pueden difuminarse antes y perder definición con el tiempo.

¿Qué es el Nanoblading?

El nanoblading nace como una evolución hacia lo ultra fino. La idea es la misma (dibujar pelo a pelo), pero la herramienta y el tipo de aguja suelen permitir trazos aún más delicados y precisos. En lugar de la “cuchilla” manual típica del microblading, en nanoblading se trabaja a menudo con agujas extremadamente finas (en algunos casos con dispositivo tipo dermógrafo), lo que facilita un trazo más controlado.

¿La promesa? Pelitos más finos, un acabado más natural y una técnica que, en muchas manos, puede resultar más amable para ciertos tipos de piel. Pero, como siempre, el resultado depende más de quién lo haga que del nombre que ponga en el cartel.

Diferencias entre el microblading y el nanoblading

Si estás comparando microblading vs nanoblading, piensa en dos variables: herramienta y precisión del trazo.

En microblading, el trazo se crea con una herramienta manual con microcuchillas. Eso puede dar un efecto pelo muy definido, pero también requiere un control exquisito de la presión para no traumatizar la piel y para que el pigmento cicatrice bonito. En nanoblading, los trazos suelen ser más finos y el control puede ser mayor, lo que ayuda a un acabado más sutil, sobre todo si buscas una ceja hiper natural y poco “marcada”.

También cambia la experiencia en piel grasa o con tendencia a sangrar más: a algunas pieles les sienta mejor una técnica y a otras, la contraria. Por eso, antes de elegir, lo más importante es una valoración previa seria (tipo de piel, densidad de pelo, simetría, hábitos de skincare, exposición solar…).

¿Es doloroso?

La pregunta que todo el mundo hace (y con razón). Tanto microblading como nanoblading pueden resultar molestos, pero normalmente se trabaja con anestesia tópica para que sea tolerable. La sensación suele describirse como un “rascado” o un cosquilleo intenso más que un dolor insoportable.

Lo que sí influye es tu umbral de dolor, si estás cerca de la menstruación (suele aumentar la sensibilidad) y el estado de tu piel. Y, por supuesto, la técnica del profesional: cuanto más control y menos “agresión”, más llevadero suele ser.

¿Cuánto dura una sesión de nanoblading?

Una sesión de nanoblading suele llevar su tiempo porque no es solo “dibujar”. Primero se hace el diseño de la ceja (mapeo), se consensúa la forma, se elige el pigmento y después se realiza el trabajo pelo a pelo. En la práctica, lo habitual es que una cita completa dure entre una y varias horas, dependiendo de la complejidad, de si hay que corregir trabajos previos o de si buscas una ceja más densa.

Y aquí un dato importante: en ambas técnicas suele haber un retoque semanas después para ajustar, reforzar o corregir zonas donde el pigmento haya asentado de forma desigual. Eso forma parte del proceso.

¿Qué cuidados debemos seguir después de una sesión de microblading o nanoblading?

El post es tan importante como la sesión. Si quieres que el pigmento cicatrice bien, toca tomárselo en serio durante los primeros días. Lo normal es evitar mojar en exceso la zona, no rascar (aunque pique), no maquillarse encima, no hacer deporte intenso que te haga sudar como si estuvieras en agosto en Sevilla, y mantener la zona limpia siguiendo las pautas del profesional.

También suele recomendarse evitar saunas, piscinas y exposición solar directa durante el proceso de cicatrización. Y cuidado con ciertos activos de skincare (retinoides, ácidos) cerca de la ceja: pueden acelerar la renovación y hacer que el pigmento se degrade antes.

¿En qué casos no se debe aplicar el microblading o el nanoblading?

Aquí no conviene improvisar. No se recomienda realizar estas técnicas si hay infecciones activas en la zona, heridas, dermatitis en brote o problemas cutáneos que estén inflamados. También hay situaciones médicas o tratamientos que requieren valoración previa (por ejemplo, ciertos fármacos, piel extremadamente reactiva o condiciones que afecten a la cicatrización). Si estás embarazada, en lactancia o con medicación específica, lo más sensato es consultarlo antes y no decidir por impulso.

Y si ya tienes un trabajo anterior mal hecho, no te lances a “tapar” sin diagnóstico: muchas veces lo adecuado es corregir con profesionales especializados y, en algunos casos, valorar eliminación previa.

    Entonces ¿Microblading o nanoblading? ¿Cuál elegir?

    Si buscas un efecto pelo a pelo visible y tienes una piel que cicatriza bien, el microblading puede funcionar estupendamente. Si tu prioridad es un acabado ultra natural, pelitos finísimos y un resultado más delicado, el nanoblading suele ser la opción que más seduce.

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    Preguntas frecuentes (FAQs)

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    ¿Cuál es la diferencia entre microblading y nanoblading?

    El microblading utiliza una herramienta manual con microcuchillas para trazos definidos, mientras que el nanoblading emplea agujas más finas para un acabado más natural y sutil.

    ¿Es doloroso el microblading o nanoblading?

    Ambas técnicas pueden resultar molestas, pero se suele trabajar con anestesia tópica para hacerlo tolerable. La sensación es descrita como un rascado o cosquilleo intenso.

    ¿Cuánto dura una sesión de nanoblading?

    Una sesión de nanoblading puede durar entre una y varias horas, dependiendo de la complejidad y del diseño acordado. También es común un retoque semanas después.

    ¿Qué cuidados se deben seguir después de una sesión de microblading o nanoblading?

    Es importante evitar mojar en exceso la zona, no rascar, no maquillarse encima, mantener la zona limpia y seguir las indicaciones del profesional. También se recomienda evitar saunas, piscinas y exposición solar directa durante la cicatrización.

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