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¿Cuál es la diferencia entre un acondicionador y una mascarilla?

Quizás pienses que el acondicionador y la mascarilla son productos parecidos, pero en realidad, no lo son.  

Es cierto que ambos se usan para cuidar el pelo, después del lavado. Pero existen bastantes diferencias entre ellos.

Lo que sí es seguro es que es importante utilizar uno u otro para que nuestro cabello esté hidratado, brillante y sano, y sea más fácil de peinar y desenredar.

Descubre las diferencias entre el acondicionador y la mascarilla y cuándo deberías usar cada uno.

En qué se diferencia el acondicionador y la mascarilla

El acondicionador  sirve para hidratar el pelo después del lavado, facilitar su peinado y dejarlo suave y más brillante.  También ayuda a combatir el encrespamiento.

El acondicionador presenta una textura más ligera que la mascarilla. Se puede usar a diario, después del lavado, y no necesita tiempo de exposición.  Actúa de forma inmediata. 

Por el contrario, la mascarilla  proporciona nutrición intensa y reparación, se trata de un cuidado más profundo  que el acondicionador. La mascarilla ayuda a sellar la cutícula y potencia el brillo del pelo.

La mascarilla suele tener una textura más densa, y una fórmula más rica en principios activos. Para que la mascarilla penetre en la fibra capilar y el pelo obtenga todos los beneficios, es necesario dejarla un tiempo de exposición. Como mínimo serán 5 minutos, pero podemos dejarla más tiempo, en el caso del cabello muy estropeado.

Cómo se usa el acondicionador y la mascarilla

En ambos casos conviene usar una cantidad que equivalga a una nuez o incluso menos, según el largo del cabello.

No es aconsejable aplicar demasiado producto y mucho menos si el pelo es fino, porque podría apelmazarse y aplastarse, perdiendo aún más volumen.

El acondicionador se aplica de medios a puntas, sobre el pelo húmedo, y se puede de forma inmediata. También hay acondicionadores que no necesitan aclarado.

La mascarilla se aplica también de medios a puntas, salvo que el fabricante indique lo contrario. Algunas mascarillas también se pueden aplicar en la raíz, pero debe indicarlo expresamente.

Después de lavar y quitarle la humedad al cabello con una toalla de microfibra, se aplica la mascarilla, dejándola actuar al menos 5 minutos.

Para un cuidado reparador intensivo, se puede dejar actuar la mascarilla de 15 a 30 minutos, envolviendo el cabello con una toalla caliente.

Después aclara con abundante agua tibia, y termina con un chorro de agua fría, para conseguir una melena más brillante.

Aprovecha para desenredar el pelo con la mascarilla puesta, para que no se rompa y evitar los tirones.

¿Cuándo elegir acondicionador y cuándo elegir mascarilla?

Lo importante es que después de lavar tu pelo apliques uno u otro.  El acondicionador, al ser un producto más ligero y con efectos más rápidos, se puede usar a diario. 

La mascarilla se aconseja una vez a la semana, salvo en cabellos muy secos o estropeados, en los que se puede aplica hasta dos veces.

Lo que no puedes hacer es utilizar los dos productos el mismo día, porque estarías saturando tu cabello.

Lo ideal es utilizar la mascarilla capilar un día a la semana, y en el resto de lavados de la semana, aplicar acondicionador.

¿Qué acondicionar y qué mascarilla elegir?

Existe una amplia oferta de acondicionadores y mascarillas capilares, por eso es importante, fijarse en el estado de la melena para elegir el más adecuado.

Estos productos están pensados para cuidar el pelo, no el cuero cabelludo. Así que valora el estado de tu pelo para elegir el más adecuado. ¿Tu pelo es teñido, decolorado, seco, con las puntas abiertas, sin volumen, rizado…?

Respecto al acondicionador, puedes encontrar productos con aclarado o sin aclarado, para todo tipo de cabello: fino, rizado, encrespado, dañado…

Entre las mascarillas también vas a encontrar una enorme variedad: desde las más habituales que se aplican de medios a puntas, hasta las mascarilla-gorro que cubren toda la cabeza.

Elige la mascarilla capilar en función de cómo sea tu pelo y de su estado: dañado, con puntas abiertas, teñido, etc.

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