MARTIDERM

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Josep Martí Tor funda su farmacia en Barcelona. Farmacéutico muy inquieto. Colaboró a nivel científico con los dermatólogos de la época buscando las mejores fórmulas para casos complicados.

Desarrolló la mítica fórmula con la combinación de Proteoglicanos y Vitamina C pura para regenerar la piel tras los peelings agresivos que utilizaban con frecuencia los dermatólogos del momento.

Eligió el formato ampolla para proteger la fórmula de la luz y del contacto con el aire, evitando la oxidación de la Vitamina C pura, la forma más activa de todas sus variantes.

Creó una nueva categoría que revolucionaría el mercado de la dermocosmética. Las primeras ampollas se producían como fórmulas magistrales, es decir, de manera individual en el laboratorio de la farmacia.

La segunda generación de la familia decide crear el Laboratorio MartiDerm en un modesto local cerca de la farmacia para poder satisfacer la demanda de este producto. No imaginaban el crecimiento exponencial que vivirían en los años siguientes, trasladando el laboratorio a unas instalaciones mucho mayores a las afueras de Barcelona.

Las ampollas son el producto que mejor ejemplifica el éxito de la marca. Su formato innovador en vidrio topacio irrumpió con fuerza y, a día de hoy, se consumen más de 180.000 ampollas al día en todo el mundo.

La investigación les mantiene a la vanguardia del cuidado de la piel. Su origen farmacéutico basado en la fórmula magistral es clave en el desarrollo de nuevas fórmulas. Cada necesidad de la piel requiere de unos ingredientes concretos para obtener resultados visibles e inmediatos, y son más de 70 productos los que avalan su consolidada trayectoria.

Uno de sus valores más importantes es la transparencia: sus productos hacen lo que dicen y dicen lo que hacen. Actualmente sus productos se comercializan en más de 30 países.

El 50 % de la energía que utilizan en sus instalaciones procede de energías renovables generadas en la misma planta (solar, aerotérmica y geotérmica). También se diferencian por su filosofía Smart Aging; en contraposición al anti aging: en vez de luchar contra el paso del tiempo, lo convierten en su aliado.

MartiDerm es una empresa familiar con fuertes valores y por este motivo tienen numerosos proyectos de Responsabilidad Social Corporativa. Invierten todos los beneficios de la venta de sus cremas de manos en proyectos de atención a las personas mayores en el primer mundo.

Además, apuestan por la inserción laboral de personas con discapacidad en su planta de producción. En 2018, se amplía el ámbito de actuación y, junto a la fundación Piel Sana, colaboran en el proyecto Stop Sarna para erradicar esta enfermedad en Malawi (África).

Hace más de 30 años crearon la primera ampolla dermocosmética con proteoglicanos y vitamina C. La creación de esta ampolla —de cristal ámbar y herméticamente cerrada— les permitió mantener intacta su fórmula única, creando un producto que se ha ganado la confianza de dermatólogos, farmacéuticos y clientes de todo el mundo.